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Los yates se destinaban, sin embargo, principalmente a la alta mar, por eso los holandeses ya en siglo XVII han elaborado la construcción de la primera balandra y lo han construido. El barco ha conquistado la popularidad ancha por pequeño los depósitos, que daba la posibilidad de usarlo sobre los rÃos y los lagos, incluyendo y no de aguas profundas.
los veleros Modernos se basan, como es conocido, en estos dos tipos de los tribunales que han nacido en PaÃses Bajos, - los yates y las balandras o su combinación. Entre los barcos de vela más populares - Â"el holandés VolanteÂ", llamado asà en la conmemoración de la contribución considerable de los holandeses en el desarrollo de este deporte.
En la actualidad al centro del deporte de vela en PaÃses Bajos sirve la provincia la Frisia - el borde de los lagos azules. ¡Pero acaso puede ser comparado algo con la alta mar! ¡Quien de los yachtsmanes tendrá de pie a la tentación dar las velas en el poder del viento sobre los vastos espacios de mar Norte!
mar Norte... Más de a mil de kilómetros se ha extendido su costa holandesa, y en el aire no sólo las gotas de las ondas y el aroma de la pinocha de pino, él es impregnado por el olor del petróleo y el pez, se oye aquà el habla plurilingüe de los marinos y ondean las banderas de todos los estados que tienen las marinas mercantes de mar.
el Mar... ¡Es cuánta música y calor, la ternura y la inspiración, las fuerzas y la prevención se oye en esta palabra! Mar cano Norte, sus ondas terribles birjuzovyh de las aguas... Para los holandeses ello el placer, y la pena. Concede por ello muchas alegrÃas en la vida y al mismo tiempo sirve a la amenaza constante la existencia. Los holandeses hace mucho lo han reconocido, pero han reconocido y otro - el mar es posible dirigir, se puede vencerlo. En el aire salado de mar de la costa de PaÃses Bajos nacen los nuevos y nuevos sueños de los niños, en vez de los sueños con el tiempo llegan los asuntos prosaicos, cotidianos que vencen el mar. QuerÃa emplear como si otros, por él las palabras que se hacen - que han vencido el mar. Pero es evidente, el mar no es posible vencer, y para vencerlo, es necesario cada dÃa trabajar, trabajar obstinadamente e insistentemente. Los holandeses lo comprenden, como nadie otro en el mundo.
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